lunes, 15 de octubre de 2012

Acompañante

Alba despertaba, el calor del ambiente era insoportable. Miro la pared celeste que se comenzaba a descascarar por el fuerte aire marino y la vejez de ese cuarto de hotel. Se sentía algo mareada y con una vaga idea de como había llegado hasta ahí. Se paro y vistió y todo regreso a su cabeza, entendía poco, como había terminado en estas circunstancias y comenzó a reír pues no sabia que mas hacer. Recordó el largo viaje que hizo, la tranquilizo un poco. El día anterior habían llegado en la tarde luego de alquilar un viejo auto que sonaba  malogrado y solo tenia una casetera. Ella saco un viejo cassette y lo puso. El viaje no era largo solo 2 horas de la ciudad a la playa. En el camino ella trataba de recordar como llegar al hotel el cual ella había ido de chica con toda su familia. Todo era dunas y tierra árida, el calor hacia estragos en su mente. Observaba como una gota de sudor corría por el cuello de su acompañante. Era extraño ponerle eso nombre no amigo, no pareja, no familia, acompañante. El viaje se hacia largo y el silencio entre ellos era inmutable, como muchas veces no la incomodaba.  Llegaron y comenzó a dar vagas direcciones, se divertía viéndolo perdido por esas calles de pueblo marino. Comenzó a ubicarse entro en una vieja calle y ella solo buscaba el hotel azul. A él le parecía un disparate, un hotel no podía mantener el mismo color siempre, ella repetía este si. Encontraron el hotel tan azul como siempre. Ni muy moderno ni muy viejo. Entraron y el loby era el de siempre y la señora de los cabellos grises esperaba detrás de la caja. la reconocía ella se sorprendió pero seguramente su padre ya había llamado sobre su llegada. La ultima vez que había ido tenia 13 años y una mirada no tan marrón. Dejaron las cosas que solo eran un par de mochilas  y guardaron el auto en estacionamiento cercano. Ella sugirió ir al mercado a comer algo. El mercado era muy ruidoso lleno de gente y vendedores ambulantes, estaba fascinada por esto. Se comenzaron a soltar y a sonreír mas bajaron a la playa, ya era un poco tarde pero se metieron al mar. Comenzaron a reír sin ninguna razón se miraban y abrazaban, rodaban como niños en la arena.  Ella le contaba viejas anécdotas de sus viajes marinos. Como su carro quedo varado en el desierto y crearon su propia playa. Cuando la noche era más oscura decidieron ir a conocer el pueblo, había una pequeña plaza llena de juegos de feria y gente con acentos muy marcados. Bailaron diferentes músicas, bebieron cosas de diferentes sabores mientras el viento salaba sus ropas. Daban vueltas sin cesar sus miradas se cruzaban, amarraban absorbían. Caminaron hasta el hotel mientras seguían contándose anécdotas o tarareando canciones. Llegaron la puerta del cuarto con el cuerpo caliente de verano. Se abrazaron, el contacto físico entre ellos había muerto hace ya mucho tiempo pero esa noche entre el mar y él algo cambiaba.Tiempo que Alba no sentía quemar su piel junto a la de el. Se besaron. Se amaron. Sus cabellos se mezclaron sus suspiros fueron respirados y sus sonrisas besadas. Ella ya despierta miraba las paredes celeste, se vistió escribió una nota de despedida, tomo las llaves del carro, dejo algo de dinero y siguio su viaje sin su acompañante.

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